Barrios verdes y prósperos

Un camino hacia la neutralidad climática, con el modelo de la “ciudad de 15 minutos”. Un estudio de ARUP y C40

Responsabilidad compartida

La mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de las ciudades y de su entorno construido. A medida que aumenta la población urbana, sabemos que las comunidades compactas y conectadas son la mejor forma de preservar los recursos globales y la frágil biodiversidad. Por ello, debemos adoptar un modelo de desarrollo urbano bajo en carbono, a escala humana, próspero e inclusivo para nuestro futuro; un modelo que promueva barrios sostenibles y equitativos, por los que ciudadanos y líderes puedan esforzarse y luego replicar ampliamente.

Como alcaldes, tenemos la responsabilidad global de acelerar la acción climática, y debemos hacerlo de una manera que genere cambios para los ciudadanos y con los ciudadanos, involucrándolos en el proceso de toma de decisiones.

Acelerando hacia la neutralidad climática

La escala del barrio dentro de la ciudad ofrece oportunidades únicas para avanzar hacia la neutralidad climática. Al diseñar un nuevo barrio o emprender un gran proyecto de regeneración a escala distrital, las ciudades pueden definir una visión clara y elevar su nivel de ambición en los objetivos climáticos. Aprovechando el equilibrio entre escala y agilidad, los proyectos de barrio pueden ser pioneros en nuevas políticas, ensayar fórmulas innovadoras de colaboración, explorar formas creativas de aumentar la participación ciudadana y probar nuevas tecnologías o productos que respalden la visión general.

Desarrollar barrios demostrativos que representen una visión positiva del futuro bajo en carbono de las ciudades puede convertirse en un poderoso catalizador del cambio.

Poniendo a las personas en el centro

Existe un deseo creciente de contar con ciudades más habitables y centradas en las personas, un impulso reforzado por la crisis del COVID-19, que ha incrementado el interés en el modelo de la “ciudad de 15 minutos”.

Un barrio verde y próspero debe permitir que los residentes de todas las edades, procedencias y capacidades satisfagan sus necesidades cotidianas cerca de su hogar. Debe apoyar la economía local y el empleo verde, ofrecer oportunidades para caminar, ir en bicicleta y utilizar el transporte público, proponer mejores soluciones de gestión de residuos y sistemas de energía más limpios, e incorporar infraestructura verde. Todo ello contribuye a acelerar la acción climática y, al mismo tiempo, a avanzar en otras agendas urbanas fundamentales, como la equidad, la prosperidad, la resiliencia y la calidad de vida.