El último informe Lancet Countdown revela que las amenazas para la salud derivadas del cambio climático han alcanzado niveles récord.
Aunque la población de todos los países se enfrenta a amenazas para la salud sin precedentes debido al cambio climático, persiste la inversión en combustibles fósiles y el retraso en la financiación de medidas para proteger la salud. La reorientación urgente de los recursos de la economía basada en los combustibles fósiles hacia un futuro saludable y con cero emisiones reportará rápidos beneficios para la salud y la economía.
Financiado por Wellcome, nuestro informe de 2024 analiza la relación entre la salud y el cambio climático en cinco ámbitos clave y 56 indicadores, proporcionando la evaluación más actualizada de los vínculos entre la salud y el cambio climático.
La población mundial se enfrenta a amenazas sin precedentes para su bienestar, salud y supervivencia.
El rápido cambio climático supone una amenaza para las comunidades de todos los países, que se enfrentan al aumento de las temperaturas, fenómenos meteorológicos catastróficos, cambios en las condiciones propicias para la transmisión de enfermedades infecciosas, incendios forestales y sequías. De los 15 indicadores que supervisan los riesgos, la exposición y los impactos para la salud relacionados con el cambio climático, 10 alcanzaron nuevos récords preocupantes en el último año del que se dispone de datos.
Los gobiernos y las empresas siguen alimentando el fuego.
Si bien las medidas para combatir el cambio climático se ven limitadas por la escasez de fondos, se siguen destinando recursos financieros a actividades que perjudican la salud y obstaculizan la transición hacia un futuro saludable. Los nuevos récords en las emisiones relacionadas con los combustibles fósiles, promovidos por las inversiones persistentes en estos combustibles, están reduciendo nuestras posibilidades de supervivencia. Las personas más desfavorecidas son las más afectadas, por lo que las desigualdades en materia de salud están aumentando.
La financiación de los combustibles fósiles debe redirigirse urgentemente hacia acciones que beneficien la salud y el bienestar.
Ahora es necesario aprovechar algunos indicios incipientes de progreso y oportunidades de acción para proteger la salud frente al cambio climático. Tras décadas de retrasos, evitar los efectos más graves del cambio climático sobre la salud requiere ahora cambios coordinados, estructurales y sostenidos en nuestros sistemas energéticos, de transporte, agrícolas, alimentarios y sanitarios. Es importante destacar que esto requiere una transformación global de la economía mundial, desviando los recursos de la economía basada en los combustibles fósiles hacia un futuro saludable y con cero emisiones.
> Informe Lancet 2024 sobre Salud y Cambio Climático. The 2024 Global Report of the Lancet Countdown