La ordenanza pretende definir y evaluar la habitabilidad de las viviendas y servir de criterio para la canalización de ayudas destinadas a la mejora de las viviendas.
Las técnicas constructivas han progresado, como también han evolucionado las exigencias prestacionales, sociales, económicas y medioambientales sobre las viviendas. Los hogares no siempre resultan acogedores si no se puede disfrutar del entorno o si los edificios que los albergan y los barrios en los que se encuentran dificultan o excluyen la relación social, el disfrute del medio ambiente, del deporte, el ocio, un buen transporte, etc.
La normativa que incide sobre la vivienda es muy abundante y dispersa, tanto que es difícil tener una visión global de las condiciones mínimas de habitabilidad que debe tener una vivienda.
Resulta pues, imprescindible dotarnos de una ordenanza clara y sencilla que permita evaluar las condiciones de habitabilidad de las viviendas y sus entornos en todos sus aspectos esenciales. Se trata de poner nota a nuestras casas, edificios y barrios en todas las asignaturas que afectan a su habitabilidad.
El objeto de la consulta es tratar de conocer y poder medir los aspectos que son determinantes para la ciudadanía para el confort, utilidad y satisfacción en las viviendas. Siempre entendiendo por vivienda aquellas construcciones destinadas a tal fin cumpliendo la legalidad exigible en su momento.
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